El beneficio social de la práctica

Practicamos Yoga y ya hemos visto que tiene un objetivo. Hoy seremos más concretos con los problemas a los que el Yoga quiere poner solución.

Primero me gustaría crear un poco de contexto.

La práctica de Yoga y la habilidad que se va ganando de atención, abstracción, aceptación y rendición ayudan a la persona a solucionar todos los problemas que la persona pueda tener. Pasando por la enfermedad, la depresión, la pereza, el miedo de cualquier clase, la pobreza, la ansiedad y un largo etc.

El problema con el que la mente normal se encuentra, es que piensa que solucionar es dejar de tener cualquiera de las experiencias dichas arriba y las lleva a su opuesto positivo. Y no, esa no es la solución.

La práctica soluciona un problema haciendo que la percepción de ese problema nos hable de nuestro estado interno y es este estado interno el que poco a poco va madurando hasta aceptar la situación dejando de querer provocar un cambio en ella. El sufrimiento viene por la incapacidad de aceptar aquello que está pasando. La solución entonces ocurre por la aceptación, no por el cambio en sí de la situación.

Pero vamos un poco más allá. Mientras la mente va madurando hacía la aceptación de esa experiencia, la persona va gravitando sobre esta aceptación a través de las diferentes acciones que va tomando. Desplegando una y otra vez las herramientas del Kriya y el Ashtanga Yoga, la persona se va informando en ese gravitar, de quien y como es la estructura de pensamiento que le está haciendo sufrir. 

En esas acciones que hemos ido tomando hacia la aceptación hemos ido cambiando algunos de nuestros hábitos, lo que poco a poco ha facilitado que finalmente se pueda aceptar la experiencia. Entonces, las acciones en sí, los cambios de hábitos, no han sido la solución, pero han enseñado a la mente más áreas internas que han generado autoconocimiento, o han facilitado la toma de consciencia y este proceso facilita la aceptación en última instancia

Esa experiencia de aceptar y de no querer que el presente sea diferente, de no querer imponer nuestros deseos a la verdad que se muestra en el presente, es algo que nuestra mente le cuesta aceptar, pues lo interpreta como inferioridad, incapacidad, desvalorización… y además la mente tiene muchas otras justificaciones internas para creerse que merece aquello que desea.

El sistema de creencias que hemos creado globalmente en los últimos milenios, desde que existe una jerarquía de poder, pero especialmente en los últimos tres siglos, desde la revolución industrial, hace que este trabajo sea especialmente complicado.

Me explico.

Mucho se habla hoy de lo mal que está el mundo. De las guerras, de la desigualdad de género, cultural, de la escasez de tiempo, de la crianza, del precio de la vida. Pero esto lo hemos y lo seguimos generando nosotros mismos día a día.

Empezando desde el principio diría que todo está encarado a que tienes que ser alguien. Y gracias a ese alguien sobrevives en sociedad. Ese alguien se define por tus capacidades, por tu trabajo, por tus bienes, y por tu lugar en la vida. Eso es quien eres, Y eso te empuja a ser más de eso que ya eres. 

El hámster, no para de girar en la rueda a no ser que algo le ocurra.

Ese empuje de ser algo, es el problema.

Pensamos que tenemos que tener algún titulo para poder desarrollarnos en una área concreta.

Pensamos que tenemos que hacer las cosas de una forma concreta para ser aceptados.

Pensamos que tenemos que ser buenos en aquellas cosas que hacemos para recibir reconocimiento.

Pensamos que lo bueno es esto, y lo malo es aquello,  y me quiero colocar en lo bueno y mejorarlo.

Normalmente, y debido a que esta forma de pensar está muy instalada, no somos capaces de ver las implicaciones de esta forma de pensar en nosotros mismos ni en los otros. 

Es esta forma de ser de nuestra sociedad que lleva a que se viva para consumir aquello que se quiere ser.

Por ende, no es capaz de hacer nada por sí misma, pues su acción siempre está relacionada con poseer algo más, alcanzar una nueva posición de estatus, ser más de cualquier cosa, incluida la felicidad y muchas otras sensaciones que se asocian al crecimiento personal. No hay capacidad de aceptar lo que es y progresar junto al presente.

Hoy en día, donde consumimos una cantidad muy diversa de productos no somos nada conscientes de la vida de ese producto. No sabemos ni de dónde viene, ni cómo se ha hecho, ni qué pasa después de ser usado. La inmediatez facilitada por la tecnología, hace posibles muchas cosas sin salir de casa, pero la cadena de personas involucradas en esos productos que en realidad no son necesarios, mantienen miles de puestos de trabajo innecesarios, que mantienen familias, si, pero mantienen también personas dormidas, inconscientes y en sufrimiento..

Con la voluntad de no tomar responsabilidad, nos hacemos una superficial idea de los procesos, y quizá empezamos a comprar ecológico, o local, empezamos a buscar la sostenibilidad, u otras acciones basadas en la ecología, por poner un ejemplo. Pero por lo general no nos preguntamos si necesito eso que deseo adquirir y para que. O sencillamente, no tenemos un propósito más allá que el de sobrevivir, y por ende no hay nada que motive preguntas de mejora y cambio.

A la práctica de Yoga se le asocia el principio de austeridad. Desde luego la sociedad de hace 2000 o 3000 años de la India tenía un contexto muy diferente, y las formas en las que se practicaba la austeridad será muy diferente a la actual. Pero la esencia de la práctica de la austeridad es la misma.

Si cuando me relaciono con el exterior, eso me está informando de que mi interior se ve atraído, apegado y fuertemente condicionado por eso externo, eso externo me está definiendo. Entonces el yogui va a iniciar hacer el proceso de desapego por los medios del kriya Yoga y Ashtanga Yoga.

Pero eso nuestro sufrimiento no existe simplemente porque soy infeliz. Sino por que no genero en mi las preguntas necesarias que me llevarían poco a poco hacer los cambios de hábitos correspondientes, deshaciendo por el camino hacia la aceptación todo lo que no es necesario. 

En ese proceso cambiaría radicalmente la relación con el sistema y paradigma actual. Actuando de otra forma con el tiempo que tenemos disponible, usándolo, no para lo que te obligan a usarlo, sino para lo que uno necesita. La sociedad actual está cómoda en no preguntarse.  El sistema de bienestar, nos duerme. La comodidad nos duerme. Nos hace inútiles en los campos vitales y necesarios de la vida.

Espero que veas la conexión entre, por un lado el sufrimiento humano y la desarmonía con el entorno natural, con por el otro lado el sentir que deseas algo externo, el condicionamiento que eso crea en la experiencia, y nuestra necesidad de querer ser algo más, para así poder vivir mejor.

Esto es lo que piensa el gran tejido de la sociedad. 

Y en realidad en los círculos de crecimiento personal también vemos esa necesidad de consumir para llegar a ser. Cursos y libros dedicados a la abundancia, a la sanación de una cosa y otra, a hacer algo con tus dones y talentos. Todos estos cursos son representaciones vivas de quién los hace y de su experiencia para progresar. Y es maravilloso el tejido de personas que se hacen preguntas. Pero la respuesta ha de ser tuya y basada en ti. Y el sistema tiene disponible para ti una y otra vez algo externo que consumir que responda por ti. 

Insistiendo, hay un problema grande, en la esencia, y no en la forma de querer ser más de algo, por ejemplo abundante, y en querer vivir mejor pensando que tienes que hacer algo para ello.

El problema es mucho más sencillo. Te planteo una pregunta y luego te explico cual es el problema.

Cierra unos minutos los ojos y simplemente respira. Pregúntate cuando estés en calma: es mi entorno de tal forma que puede generar armonía, a mi y a los demás?

El sistema en el que vivimos, es sencillamente un cáncer. No hay nada de natural. Eso es gran parte del problema. Pero el problema es en realidad nuestra responsabilidad, pues somos nosotros quienes lo sostenemos y lo creamos.

El sistema se suele justificar por los avances científicos en medicina, genética, física, etc. Pero cuando se hace esa justificación no se habla del conjunto de la actividad humana que ha implicado y motivado ese avance. Para determinar que hay algo trae progreso, debe de ayudar a progresar en todas las áreas de la vida. Ser consciente de que alguna de las áreas no está progresando y quizá incluso está siendo despreciada, no te permite llamarlo progreso.

Aceptamos la explotación de las personas, pagamos por vivir y ocupar un lugar, pagamos por el agua, creamos desigualdad a través de una educación que no es accesible a todos por igual, permitimos la explotación de recursos para generar productos que compramos y que tiene una vida útil de en ocasiones de segundos, aceptamos vivir en ciudades, unos encima de otros, sin medio natural, con ruido y con contaminación solo por unos minutos de ocio después de la jornada laboral. Y así un largo etc, que podrías continuar tú mismo.

Todo eso, genera parte del sufrimiento que vivimos. Y sabiéndolo las acciones que tomamos para solucionar estos problemas van en dirección contraria a la solución, pues no están basadas en un objetivo definido. Y es ahí donde la senda ayuda

Entonces, la mayoría de personas dirían a todo esto: ¿Ya y yo qué quieres que haga? 

Y yo te diría, Yoga ( o cualquier otra senda que te lleve a hacerte preguntas). Pues esta senda marca un propósito y lo enmarca en un sistema filosófico y psicológico basado en la no violencia, la voluntad de desarrollar un esfuerzo y el desapego, que te da la libertad de preguntarte y responderte a ti mismo, a lo largo del tiempo y de tu vida.

Me gustaría que relacionáramos lo siguiente.

Tus acciones y forma de pensar, por un lado.

Tu consumo y relación con el entorno, natural y social, por el otro.

Y luego te plantearas, ¿son de verdad mis acciones y mi forma de pensar, algo que me haga sentir bien?

Me gustaría que vieras que gran parte del sufrimiento que tenemos, lo vivimos por sostener un sistema debido a nuestra sensación de necesitar algo externo.

Plantéate si tu y tu familia necesitáis algo más que comida, ropa y un techo. Plantéatelo seriamente. Y también planteate, de qué forma obtienes eso. Intenta planteartelo sin verlo desde la precariedad o cualquier otra perspectiva negativa.

Si seguimos teniendo un sistema que nos obliga a ser alguien para obtener eso, parte de nuestro sufrimiento seguirá existiendo. ¿Por qué? Porque en la medida que en ti siga viviendo un sistema de creencias que te hace pensar que tienes que ser algo o alguien para vivir, sufrirás. Fíjate, que nuestro entorno parece obligarnos a ser alguien, simplemente para cubrir nuestras necesidades más básicas.

Está claro que te planteo una idea que tiene un cierto recorrido hasta vivirla, pero sin planteamiento no hay recorrido, entonces volviendo ahora al planteamiento de la práctica de Yoga, el camino es entonces esas acciones y cambios de hábito que se van generando hacía la aceptación de una situación. Quizás cuesta verle la practicidad a esto. Pero piensa que cada persona, implicada en una esfera de la sociedad podría transformarla por este proceso. Y generación tras generación se tocarían todas las áreas necesarias, transformando y eliminando todo aquello que no sirve para la armonía entre el ser humano y el entorno.

Entonces, aceptaremos algún día este sistema? si.

Pero cuando ya no dañe la vida propia ni la de otros.

¿Por qué? 

Por los cambios de hábitos internos que generamos en el camino de la aceptación, que generan un cambio en el sistema.

Un ejemplo sencillo. Imaginate que en el camino hacía la aceptación del cáncer de pulmón que padezco, cambio mis hábitos alimentarios ( ahora genero autoconsumo, pues tengo un huerto)   y cambio mis hábitos sociales ( ya no me tomo tres cervezas al día y he cambiado el bar, por el teatro). Fíjate en lo que verán tus hijos en ti.

Ahora sigue la secuencia tu mismo.

El sistema en el que vivimos es como cualquier sistema de creencias interno. Se ha creado y es transformable. Solo se necesita voluntad, desapego y propósito para ser otro.

Voluntad de querer cambiar todas aquellas cosas que destruyen el sentido común y el buen convivir común.

Siempre que se habla de la transformación social la mente tiende a pensar en lo difícil e imposible de hacer el cambio. Te propongo que simplemente vayas un poco más allá, hagas tres respiraciones más, y hundes un poco más en lo que todo esto dice de ti y del mundo que te rodea.

Pero recordar siempre que cualquier forma externa, cualquier idea que creamos que sea mejor que otra, cualquier cosa que creas que necesitas, es un obstáculo para la aceptación. Entonces los cambios de hábitos ayudarán, pero no son lo último. Así, ser valientes e ir un paso más allá hasta culminar es el camino.

La aceptación como ves, es algo más, y trae consigo más tesoros.

¿Se descubrirán?

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