Bases en la filosofía del Yoga

Vamos a ver en que marco filosófico y psicológico se apoya el Yoga

Lo que se va a comentar aquí viene de los Yoga sutras de Patanjali fechados entre el siglo VI y II a.c. Este es un texto incluido en la cultura védica y es considerado una de las bases de la práctica. También lo que vas a leer es un resumen. Normalmente necesitamos abordar un concepto desde varios ángulos para poder entenderlo y así empezar a practicarlo e integrarlo. Entonces esto es un intento de ayudarte a familiarizarte con la base filosófica, no un estudio total.

Lo primero es tener claro que la experiencia de Yoga se alcanza a través de un trabajo progresivo, constante y honesto en el tiempo a través de su esquema.

¿Qué es lo que queremos obtener? Yoga. Este Yoga se define como el cese de las fluctuaciones de la mente. Esto a mis propias palabras significa el cese de la voluntad de querer cambiar el presente que se está viviendo.

¿Qué significa eso?

Significa que dado un contexto concreto en el presente de la persona, esta persona no tenga la necesidad natural ni el deseo de querer otra cosa. Así, aceptarlo, permitirlo entendiendo que ese presente igualmente va a cambiar por el principio de impermanencia. Al no implicarse con querer cambiar eso que vive en una u otra dirección, los conflictos de la persona cesan y se está en el presente. Esto ha de entenderse muy bien y no significa que no haya ninguna acción y la persona deambule por la vida. Todo lo contrario. Estar en el presente la va a llevar a hacer la acción precisa y adecuada para cada momento. Sin querer hacer otra cosa.

Esta es una experiencia que se cultiva y que oscila. Es decir, con la práctica progresivamente se va ganando habilidad en estar ahí.

Y qué es lo que practicamos para lograrlo?

Hay cinco causas de sufrimiento humano. La primera causa es que ignoramos, no conocemos la realidad de las cosas. Más adelante explicaré a qué se refiere esto.

La siguiente causa es que al ignorar esa realidad, mi mente necesita una estructura de pensamiento, un personaje interno, un arquetipo funcionando, para poder experimentar la realidad y creo que soy eso. 

La siguiente fuente de sufrimiento es el apego a esas cosas que gustan a ese personaje interno. 

La cuarta causa de sufrimiento es el rechazo a una serie de sucesos o experiencias o ideas, que ese mismo personaje interno no quiere vivir.

Por último, es el miedo a que las cosas cambien, al final y a la muerte lo que nos causa sufrimiento.

¿Qué es lo que ignoramos?

Que no somos nuestra mente. Que somos otra cosa. A esa otra cosa la vamos a simplificar en esta entrada y vamos a decir que somos conciencia, el ser o el alma. Insisto, simplifico.

El ser no cambia, la mente si. El ser vive a través de las experiencias de la mente. Pero la mente al ignorar este propio juego que usa para experimentar, cuando sufre, lo hace suyo y personal y buscará en su entorno todas las justificaciones necesarias para seguir sufriendo, pues así sobrevive. El sufrimiento es una injustificada necesidad de seguir sosteniendo personajes internos que crean realidades que no existen, es decir, que moldean e interpretan lo que viven, para seguir existiendo,

El Kriya Yoga nos da las instrucciones para solucionar este conflicto. Tres para ser concretos.

La primera. Nos dice: fijate en como percibes la realidad. Fíjate en lo que percibes y de lo que esa percepción te está informando.

Segundo. Que está diciendo de ti esa percepción que estas teniendo. Presta atención, aunque la percepción es algo externo, la información que estás usando para concluir lo que estás viviendo es interna y habla únicamente de ti.

Tercero. Rendirse a Dios. Esto significa que cualquiera que sea la percepción, no la cambies. Esto tiene un sentido. Esta información te está guiando, pues si lo que percibes no te gusta, hay algo interno que no te gusta y tienes que aceptar. Si lo que percibes te gusta, hay algo interno que gusta y también hay que integrar.

Integrar significa permitir y vivirlo, entendiendo que cesara y la vida avanzará hacia lo siguiente. Así en ciclos, una y otra vez.

Estas tres instrucciones se practican en meditación, escogiendo un objeto y progresivamente entrenando la atención y con ello la percepción, ganando claridad en cómo se generan todos los procesos mentales en la propia mente. Es decir, aprendiendo a meditar en la propia mente. Hay en el texto otras sugerencias de meditación para calmar la mente, pero es esta la que le va a servir a la persona a ver cómo la mente crea la realidad. Esta sería la última que tendría que practicar el Yogi.

Todo esto el Yogui lo ha de practicar bajo dos actitudes a cultivar y que van a sostener toda la práctica. La voluntad de desarrollar un esfuerzo ( Abhyasa) y el desapego hacia aquello que ocurra (Vairagya). Esta es en sí la base más fundamental de todo el esquema. Sin estas dos, nada ocurre.

Es el desapego sin embargo es la que pone fin al sufrimiento pues permite llevar la experiencia hacía la aceptación. Mientras sostenemos una sistema de creencias, o un personaje, este nos va a obligar a percibir y vivir la realidad de una forma determinada. Una vez la voluntad nos ha ayudado a mirar un sistema de creencias el tiempo suficiente hasta haber aclarado la raíz Kármica del porqué de esta creencia, que lo ha motivado en su forma más sútil y no concreta, el desapego será quien nos va a permitir establecer una nueva perspectiva sobre ese asunto basado en el permiso, y no cogiendose en cualquiera de los dos lado polares de esa experiencia. La dualidad se soluciona por el camino del medio. Se soluciona en el presente.

Por último se traza un marco de práctica en el que cultivar una forma de conducta basada en la no violencia, de la cual nacen otros nueve compromisos éticos, y una forma de estar y respirar, que nos va a ayudar a desarrollar la atención de la mente. La mente meditativa. A esto se le llama Ashtanga Yoga.

Dos habilidades a cultivar y dos contextos de práctica concéntricos uno dentro del otro, centrados en intentar aclarar los motivos por los cuales percibimos las cosas como no son, y nos empeñamos en querer ver de una forma determinada, es la base en la que esta práctica funciona.

Leer el texto te ayuda a salir de las formas concretas en las que esto se puede practicar, pues en realidad se practica siempre. Tanto sentado en meditación, como haciendo cualquier tipo de asana o pranayama, como hablando con tus familiares. Pero es en la meditación donde desarrollamos la capacidad de hacer este trabajo.

La mente normal, no cree que pueda conseguir nada con esto, pues no le está dando una respuesta a sus problemas pues más bien la deja a ella que encuentre sus respuestas, si bien esta es la única forma de solucionarlos. 

En toda esta práctica hay un último componente necesario. La Fe.

La fe en la vida y en Dios. La Fe en este método que ya se ha usado por algunos milenios. La Fe en ti mismo/a.

La visión de Dios y de la Fe que tenemos es normalmente errónea. Para darte cuenta de esto simplemente pregúntate si lo que crees sobre estas dos ideas es tuyo, o es aprendido. Si es aprendido, es falso. si es tuyo, pregúntate en que se sostiene.

La fe no es creer a ciegas en algo. Es más bien, la seguridad o intuición, de que hay cosas que aún no sé o tengo mal entendidas aunque no sea consciente de ello y que a través de la práctica, progresivamente aprendes a aplicar el método despejando y aclarando la ignorancia.

La fe se cultiva. Como todo. Igual que la sabiduría.

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